Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
A partir del 14 de octubre iniciamos la que va a ser nada menos que nuestra décima temporada de colaboración en el espacio cultural "La torre de Babel" de Aragón Radio, dirigido y presentado por Ana Segura. Como en años anteriores, la colaboración de...
Edificio de planta rectangular que se cubre a una sola vertiente mediante estructura de rollizos de madera y varias vigas de hierro. Presenta dos pisos en alzado. La planta inferior albergaba las bombas de extracción de agua, mientras que la superior tenía funciones de vivienda. En cuanto a su distribución espacial, el piso bajo es diáfano, y sus muros laterales poseen varios vanos. El suelo está compuesto de la baldosa original, con motivos geométricos romboidales en líneas negras y blancas. Por una escalera de doble tramo situada al fondo de este primer piso, ascendemos a la superior, a la vivienda, que se compone de dos habitaciones principales, sin separación real: la cocina, con una curiosa disposición que recuerda a los antiguos hogares y cadieras oscenses (con sus bancos de madera en torno a una mesa, todo ello dispuesto sobre una especie de estrado de obra escasamente elevado del suelo principal), y la habitación, que conserva algunos muebles. La estancia conserva igualmente el suelo original de baldosa. Los paramentos laterales han sido enfoscados y pintados en color marrón el zócalo y en amarillo el resto del muro. En esta habitación también resulta visible la techumbre compuesta de rollizos de madera.
Respecto a las fachadas exteriores, cabe decir que se han levantado a base de ladrillo caravista en su integridad, siendo de distinta textura según se trate de la planta baja o superior. En cuanto a su articulación, la fachada larga principal presenta tres vanos semicegados en el piso inferior, siendo el central de mayores dimensiones que los laterales. Además, constatamos la presencia de una moldura de ladrillo con el ladrillo dispuesto a tizón que hace de elemento de separación entre ambas plantas. Ello se da en todo el perímetro de la fachada. El piso superior, por su parte, ofrece dos vanos, los dos cegados, siendo el de la izquierda de mayores dimensiones que el de la derecha. Asimismo, decir que el alféizar aparece ligeramente destacado en planta. La fachada se remata con una banda lisa de cemento. La fachada corta, por la que accedemos al interior del inmueble, posee dos vanos por cada una de las plantas: en la inferior, la de la derecha está reservada para la puerta de acceso, siendo la de la izquierda una ventana. En ambos casos, los vanos aparecen enmarcada por bandas lisas de cemento. Igualmente, como sucede en la fachada larga, el alféizar del vano está destacado en planta. El piso superior presenta dos vanos gemelos de desarrollo vertical, con alféizar destacado en planta. Los dinteles ofrecen un aparejo de ladrillo dispuesto a tizón.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002